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La Coctelera

la-daga-

5 Julio 2006

MONOLOGO DE UN CARRO CON ACTORES DE REPARTO

Cabe mencionar que este viaje fue uno de los mas interesantes de mi vida y fue de Cali a una finca cercana a Manizales y que el carro era un Nissan que originalmente no tenia una parte de atrás con estacas y carpa, eso se lo modifico el dueño para que fuera mas original he inconscientemente para que el paseo tuviera, digámoslo así, mas sazón.
Eran las tres de la tarde cuando un día veintiocho de diciembre pensábamos viajar a una finca para reunirnos con nuestra familia en Manizales que solo vemos en esa época del año.
Teníamos todo empacado, las maletas estaban listas, el sándwich con gaseosa estaba comprado , el perro ya había orinado y demás estábamos listos para las cuatro horas de viaje
que nos deparaba el trayecto. Mi compañero de ruta (mi hermano) también estaba listo para empezar a disfrutar de todos los paisajes de Colombia y para gozarnos esa parte de un carro de recibir el viento y sentir que volábamos. Todo estaba perfecto, pero faltaba un
pequeñísimo detalle, el carro. Por esas cosas del destino (falta de plata) hacia unos meses mis padres habían vendido nuestro carro y nos habíamos quedado sin el medio para reunirnos como cada año lo hacíamos en la finca con nuestros familiares, entonces, un sobrino de mi
papá nos alquilo el carro de el, no era lo máximo, pero, era un carro.”Yo se los llevo el día que se vayan de viaje” dijo mi primo, entonces creímos que en ese momento se había solucionado el problema, pero no. Eran las 4, las 4:30. las 5 y cuando pensábamos que el paseo se había
acabado sin empezar y nos disponíamos a desempacar, apareció mi primo 5:30 eran las horas
y mis papás viendo la cara de que nos queríamos ir si o si mi hermano y yo para el paseo, no se diga mas nos vamos. Salimos lo mas rápido posible de la casa con las maletas el refrigerio y demás y nos dispusimos con jolgorio y alegría a llegar en el menor tiempo posible a nuestro
lugar de destino, la finca. Algo que fue uno de esos errores que cometes una ves en la vida y que te marcan para siempre, porque el Nissan Patrol remodelado completamente no tenia pito, ¿cómo nos dimos cuenta? Bueno, en las afueras de la ciudad con la alegría todavía
intacta mi papá se disponía a arrancar después de la debida espera en un semáforo y cuando el carro de adelante no había avanzado mi padre manda la mano a la bocina y, OH sorpresa, el pito no funcionaba, “ah cosa pútrida dijo mi papá” la verdad dijo otra cosa pero eso no importa
la importante era que el carro no tenia pito. “Bueno el pito es algo innecesario” dijo mi mamá y seguimos con nuestro trayecto.
Mas adelante, en Palmira exactamente, paramos en una bomba de gasolina para descansar un poco las piernas y obviamente para ponerle gasolina a el carro, mi padre abre el capó del carro y reviso o mejor constato de que no había pito y eso ya nos ponía un poco recios porque
de todas maneras el pito es parte del carro, igual nos subimos después de descansar y nos disponíamos a reiniciar el viaje pero paso otra cosa, el carro no encendía. “Y es que los señores tienen corona o que” dijo mi papá y con esa cualidad que tienen los papas que con pocas palabras se hacen entender, sabíamos que había que bajarse y empujar, fueron como
100 metros los que empujamos porque el carro se resistía prender pero con astucia y con mucho estarte se pudo prender, ahora, había que alcanzarlo porque no se podía parar (en una de esas se apagaba) entonces nos toco correr a mi hermano y a mi otros 100 metros.
Atrás quedaban Serrito, Guacari, Buga, Tulua y todo estaba perfecto, el carro se comportaba bien mi perro feliz sacando la lengua por la ventana y nosotros sabroseándonos el viento que daba en nuestras caras, que bonito, pero los problemas no habían acabado al contrario recién
comenzaban. Llegando a Cartago la luz del día ya había desaparecido y las nubes de lluvia estaban cada ves mas desafiantes, pero no nos preocupamos por eso “igual la carpa se cierra y no nos mojamos” dijo mi hermano, pero ese fue uno de nuestros errores cometidos al principio del viaje, no revisamos la carpa y esta estaba rota. Comenzó a llover y nosotros a toda carrera cerramos la carpa, oh sorpresa la de nosotros cuando vimos que trabajamos duro
para nada, mojados hasta la conciencia observamos con cierta impaciencia que el carro se detenía y que si se detenía nos tocaba empujar. Pues si señores mientras nosotros nos mojábamos mis papas vivían su propio Karma, las plumillas del carro eran un adorno mas. Sin
plumillas, sin pito y atrás inundados, mi papá tuvo que parar. La sonrisa había desaparecido y las ganas de devolvernos nos aforaba, ya no queríamos estar con nuestra familia que vemos cada diciembre como al principio, pero por puro orgullo pa delante como el elefante dijimos y
seguimos la ruta,¡ah¡, nos toco volver a empujar. Mas adelante nos dimos cuenta de algunas cositas mas: El tablero no marcaba ni la velocidad ni la cantidad de gasolina, las luces funcionaban solo las altas. Pues así seguimos hasta llegar a una fonda muy cercana a la finca
donde el carro no quiso seguir mas y se apagó, ya era muy tarde y en ese momento no sabíamos a cuanto estábamos de la finca, creíamos lejisimos pero no, estábamos a una cuadra
y otra ves empujamos. El viaje fue genial porque vimos campos de maíz, de plátanos y también porque vi la forma en que los colombianos cuando una dificultad los somete no se rinden y van para adelante, madure mucho en ese viaje. Y no saben lo que fue el regreso.

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